La familia es muy importante para Latinoamérica, se podría considerar como una institución social muy sólida y con gran peso en las comunidades hispanas. Siempre se nos inculcan valores como el respeto, la solidaridad y la lealtad en el ámbito familiar, por esta razón la gente deciden compartir ideas, secretos o proyectos con hermanos, primos, esposos, etc. Así se forman las empresas familiares: la confianza se deposita en los más cercanos para emprender un negocio.
México se encuentra entre los países que tienen más empresas familiares; un total de 5 millones de empresas registradas que constituyen más del 80% del total en el mercado. Existen muchas pequeñas y medianas empresas (Pymes) que lo son, aunque también las hay trasnacionales entre las que se encuentran Liverpool, Soriana, Grupo Slim, Semex y Modelo. Algunos creen que la institución de la familia está decayendo, en la realidad la comunidad mexicana la tiene en un lugar tan alto que esto se refleja en su actividad económica.
Las empresas familiares también tienen conflictos
Formar una empresa familiar no siempre es sencillo. En diversas ocasiones operan de manera espontánea, por consiguiente no se tiene una buena logística; falta una planeación estratégica, así como un buen control de gastos y proyecciones. Esto ocasiona que su crecimiento sea lento o se estanquen. Para evitar esto se han hecho propuestas como formar un gobierno corporativo con el fin de tener transparencia, orden y desarrollo en la empresa. De este modo se evitarían conflictos internos.
Se cree que los hijos de los dueños o grandes accionistas la tienen fácil cuando entran en la empresa familiar. Inclusive, se le acusa de constante nepotismo a estas empresas. La verdad es que si existen casos en ocurre; sin embargo, muchos de ellos se encuentran con muchas dificultades. Se espera más de ellos como que lleguen con ideas innovadoras o proyectos descomunales para la empresa. Aún con todos los contras, siempre se recalca que un beneficio es que las empresas familiares permiten un ambiente de mayor confianza y un fortalecimiento de los valores en la familia.
Fuentes:
@HechosDerechos