El presidente Andrés Manuel López Obrador presentó una iniciativa ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con el objetivo de recuperar piezas históricas que fueron saqueadas durante la conquista. En su representación, Beatriz Gutiérrez Müller, escritora y presidenta honoraria del Consejo Asesor de la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México, fue de gira a Europa.
La idea era que se prestaran los artefactos por la conmemoración de “la grandeza de México” en 2021, sin embargo, las naciones en donde se encuentran no accedieron a ello. En consecuencia el gobierno envió un reclamo para recuperarlas.
Entre las piezas solicitadas se encuentran mapas de Tenochtitlán, el Codex Florentino, el Codex Cospi o Borgia y el penacho de Moctezuma.

¿Por qué son importantes?
El 30 de septiembre de 2020 López Obrador anunció que el 2021 sería el año de “la grandeza de México”, ya que se cumplen 700 años de la fundación de México Tenochtitlán, 500 de la conquista y 200 de la consumación de la Independencia. Por esta razón se realizarían varias actividades culturales para exhibir las piezas históricas en un acto de conmemoración a la grandeza cultural mexicana, la cual según el presidente fue distorsionada por quienes colonizaron nuestro país.
También aclaró que su prioridad siempre sería regresar los objetos a sus lugares de origen. Consideró injusto que sólo las élites pudieran apreciarlos en museos fuera de México, cuando los pueblos de donde se tomaron tendrían mayor derecho a hacerlo.

¿Cómo llegaron a otros países?
Existen diversas versiones acerca de cómo llegaron a naciones europeas estas piezas. El penacho de Moctezuma actualmente se encuentra en Austria y se dice que fue un regalo del tlatoani para Hernán Cortés, quien a su vez lo otorgó a Carlos I de España y V de Alemania, monarca de origen austriaco.
Más adelante, a finales del siglo XVI se localizó en una colección privada del archiduque Fernando II de Habsburgo, pariente de Carlos I. En México sólo se encuentra una réplica exhibida en el Museo Nacional de Antropología e Historia.
Otros artefactos tomados son la máscara de Quetzalcóatl, en París, y la serpiente azteca de dos cabezas en el museo Británico.
Los códices Florentino y Borgia se encuentran en la biblioteca de Italia, otros junto con los mapas de Tenochtitlán en el Vaticano. Se cree que todo esto se tomó entre la época de la conquista y la colonia.
El Códice Florentino fue recopilado por fray Bernardino de Sahagún en su obra Historia general de las cosas de Nueva España, debido a que en 1558 fray Francisco de Toral le encargó que escribiera en lengua mexicana lo útil para evangelizar a los indígenas. Hoy se conserva en el INAH una copia hecha por Francisco del Paso y Troncoso entre 1905 y 1907.
El Códice Borgia describe dioses y rituales de su comunidad, por lo que se consideró por las autoridades católicas en la colonia como obra del diablo. Tiene ese nombre porque fue tomado por el cardenal Stefano Borgia, un italiano erudito que lo obtuvo por el siglo XVIII, aunque nunca reveló cómo lo logró.

¿Vale la pena recuperarlos?
Hay opiniones encontradas al respecto. Por un lado hay quienes consideran que los artefactos son patrimonio de la nación. En los artículos 27 y 28 constitucionales se estipula los monumentos arqueológicos (muebles e inmuebles producto de culturas anteriores a la hispánica en territorio nacional) son propiedad de la nación.
La UNESCO, el INAH y la Secretaría de Relaciones Exteriores están entre quienes buscan y apoyan el regreso de estos artefactos a sus respectivos lugares de origen, ya que como dice el antropólogo Eduardo Matos Moctezuma “los monumentos arqueológicos son parte fundamental de nuestra historia. Por medio de ellos conocemos lo que fueron las sociedades que nos antecedieron en el proceso de desarrollo de lo que hoy es México”.
Por otro lado, hay expertos que no lo consideran así. Según Iván Escamilla del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, el penacho de Moctezuma no se saqueó, fue un regalo, por lo que no serviría recuperarlo para hacer justicia.
Otros expertos señalan que según las características del objeto se usaba por sacerdotes en ceremonias, no por tlatoanis que usaban diademas de oro con una pieza triangular al frente. El gobierno de Austria dice que su estado es muy frágil como para trasladarlo.
El Vaticano considera que los códices no pueden prestarse, ya que según las leyes de México no podrían regresarse de vuelta. Debido a estas razones es una tarea difícil lograr que estas piezas históricas vuelvan algún día a México.
Fuentes:
https://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/codice-borgia-0
https://www.bbc.com/mundo/noticias-54534222
https://www.codices.inah.gob.mx/pc/contenido.php?id=17
https://www.milenio.com/politica/amlo-plantea-iniciativa-onu-regresar-piezas-historicas-mexico