El 4 de diciembre fue declarado como Día Internacional de los Bancos por la Asamblea General de la ONU mediante la resolución 74/245, adoptada el 19 de diciembre de 2019. Desde 2020, se celebra anualmente con el propósito de reconocer el importante potencial de los bancos multilaterales de desarrollo y otros bancos internacionales de desarrollo para financiar el desarrollo sostenible, así como la contribución vital de los sistemas bancarios de los Estados miembros a la mejora del nivel de vida.

La creación de este día responde a la convicción de que los bancos no deben ser vistos únicamente como intermediarios financieros, sino como actores clave, y agentes de desarrollo, capaces de transformar economías, promover inclusión, financiar infraestructura, apoyar a empresas, y contribuir al bienestar social.
Además, el Día de los Bancos se enmarca en el contexto más amplio de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU, que desde 2015 planteó un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, reducir desigualdades, promover el bienestar, la salud, la educación y el desarrollo económico sostenible.

Celebrar este día tiene varias intenciones clave:
- Reconocer que los bancos son motores de desarrollo: Los bancos multilaterales, nacionales o privados pueden financiar grandes proyectos de infraestructura, salud, educación, vivienda, energías limpias, transporte, entre otros, que impulsan el desarrollo sostenible. Esto impacta directamente en la calidad de vida de la población.
- Cerrar la brecha de financiación global para los objetivos del desarrollo sostenible (ODS): Muchos países, sobre todo en desarrollo, carecen de recursos suficientes para financiar sus metas sociales y ambientales; los bancos pueden movilizar capital, estructurar financiamiento a largo plazo, ofrecer créditos e inversiones responsables.
- Promover inclusión financiera y resiliencia: Un sistema bancario inclusivo permite que personas y comunidades vulnerables tengan acceso a servicios financieros: cuentas de ahorro, créditos, microfinanzas; lo que contribuye a reducir desigualdades y mejorar acceso a vivienda, educación, salud, emprendimiento.
- Impulsar la transición hacia economías sostenibles: En la versión más reciente de esta conmemoración, la ONU destaca cómo los bancos deben alinear sus flujos financieros con compromisos climáticos globales, financiar proyectos verdes, energías limpias, infraestructura sostenible para lograr un “planeta habitable” y una economía resiliente.
En ese sentido, este día funciona como un llamado global para reflexionar sobre el papel de la banca no solo en términos de lucro o intermediación, sino como pilar del desarrollo social, económico y ambiental. Los bancos influyen de múltiples maneras en la vida cotidiana de personas, empresas y países, a gran y pequeña escala:
- Financiamiento de proyectos de infraestructura y servicios públicos: A través de créditos o inversiones, los bancos facilitan la construcción de carreteras, puentes, plantas de energía, redes de agua o electricidad, transporte público, en otras palabras, infraestructura que sustenta el desarrollo económico.
- Acceso al crédito, ahorro e inversión: Las personas pueden ahorrar, pedir préstamos para vivienda, educación, negocios, consumo, lo que impulsa la demanda, el emprendimiento y mejora la calidad de vida.
- Apoyo a pequeñas y medianas empresas (PyMEs): Muchas PyMEs dependen del crédito bancario para operar, expandirse, crear empleos —lo que dinamiza la economía local y nacional.
- Inclusión financiera y reducción de la pobreza: Cuando los bancos acercan sus servicios a sectores vulnerables o rurales, permiten que más personas formen parte del sistema financiero, lo que ayuda a reducir la exclusión, promover equidad y brindar oportunidades económicas.
- Movilización de capital para desarrollo sostenible: Inversiones en energías renovables, vivienda social, infraestructura sostenible, salud, educación; áreas esenciales para cumplir metas de desarrollo global.

En suma, los bancos actúan como catalizadores del progreso social y económico, facilitando que proyectos, inversiones y oportunidades lleguen donde más se necesitan. A pesar de su rol clave, la banca enfrenta retos importantes que condicionan su capacidad de contribuir al desarrollo:
- Brechas de acceso, inclusión todavía incompleta: En muchos países quedan comunidades rurales, marginadas, vulnerables; sin acceso a servicios bancarios, lo que perpetúa la exclusión financiera.
- Volatilidad económica y riesgos sistémicos: Crisis económicas, endeudamiento, fluctuaciones en mercados globales, pueden afectar la estabilidad de los sistemas bancarios, lo que repercute en economías nacionales y usuarios.
- Necesidad de regulación y supervisión: Para evitar abusos, proteger al consumidor, asegurar transparencia y evitar crisis, los bancos requieren marcos regulatorios robustos; pero excesiva regulación puede frenar la innovación o el acceso.
- Desigualdad en la distribución del crédito: A veces los recursos llegan a grandes empresas o zonas urbanas, dejando de lado sectores vulnerables o rurales —lo que limita el potencial de impacto social.
- Desafíos en la implementación de finanzas sostenibles: Alinear inversiones con criterios ambientales, sociales y de gobernanza, así como gestionar riesgos climáticos, requiere cambios estructurales, compromiso a largo plazo y voluntad política.
El sector bancario no es estático: en los últimos años ha venido evolucionando para adaptarse a nuevos desafíos, necesidades y prioridades globales:
- Banca digital e inclusión financiera: La digitalización de servicios bancarios: banca móvil, pagos digitales, cuentas digitales; permite acercar servicios a más personas, incluso en zonas remotas, reduciendo brechas geográficas y socioeconómicas.
- Finanzas responsables y sostenibles: Cada vez más bancos incorporan criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en sus decisiones de inversión, promoviendo proyectos verdes, energía limpia, construcción sostenible, etc. Esto impulsa la transición hacia economías bajas en carbono.
- Colaboración internacional y bancos de desarrollo: Los bancos multilaterales, bancos nacionales de desarrollo y bancos comerciales están siendo llamados a colaborar para financiar la Agenda 2030 mediante préstamos, cofinanciamiento, inversiones sostenibles, desarrollo de infraestructura social, educativa y ambiental.
- Mayor enfoque en inclusión, equidad y servicios para todos: El impulso hacia la inclusión financiera, especialmente de comunidades vulnerables, mujeres, poblaciones rurales y subrepresentadas, impulsa la creación de productos financieros más accesibles, microcréditos, educación financiera, servicios digitales.
El 4 de diciembre, al conmemorarse el Día Internacional de los Bancos, no se celebra un negocio: se celebra un pilar esencial del desarrollo humano colectivo. Los bancos, cuando funcionan con visión social, responsable y sostenible, pueden transformar economías, abrir oportunidades, reducir desigualdades, impulsar desarrollo sostenible y mejorar la calidad de vida de millones.
Pero su potencia depende de cómo se usen: requiere regulación adecuada, inclusión financiera real, compromiso con el medio ambiente, democratización del acceso al crédito, transparencia.
Así, este día sirve como recordatorio: los bancos pueden y deben ser aliados del bienestar social, del progreso y de un futuro más justo. Celebrarlo es también reconocer sus retos y el llamado urgente a transformarlos para que trabajen para la gente y el planeta.
FUENTES: